Parece ser que la cosa está muy mala, y no sólo porque lo diga el parte o el periódico. Ya sea verdad o neurosis colectiva, las cifras cantan como una almeja y a todos se nos está poniendo cara de que viene el coco. Tal y como está la situación económica, no es de extrañar que haya empresas que expriman su creatividad a la hora de buscar iniciativas que ayuden a muchas familias a capear el temporal mediante rebajas, descuentos, dos por uno y toda la gama habitual de ofertas.
Sin embargo, hace unos días recibí en mi correo una peculiar propuesta de Fisgón Club. Os recuerdo que se trata de la primera empresa del país que apostó por el porno amateur, lanzando al mercado películas como 'Chorizo de Cantimpalo' o 'Fue a por trabajo y le comieron lo de abajo', entre otras muchas, protagonizadas por españolitos de a pie convertidos en estrellas del porno en la intimidad de sus dormitorios (y algunos exteriores, en producciones más desahogadas de presupuesto). Pues bien, los creadores del porno ibérico con denominación de origen han decidido reactivar sus míticos 'Premios bragueta' bajo el lema "Receta contra la hipoteca, participar en el premio bragueta" .
Accidente doméstico.
Accidente doméstico.
Dicho premio, en lugar de tratarse de una suma de dinero en metálico (vete tú a saber en qué fruslerías se lo gastaría la gente), consiste en el pago de un año de hipoteca (o del alquiler) de los ganadores. Y que le den a los vaivenes del Euribor, añado. Las bases del concurso las podéis conocer en el link que acompaña este texto. Como es obvio, para optar al concurso es necesario grabar una película pornográfica (de entre tres y diez minutos de duración) y 'colgarla' en el 'Fisgón Tube'. No hay que utilizar músicas comerciales en las grabaciones (la sombra de la SGAE es alargada), los protagonistas pueden gemir en cualquier lengua oficial del Estado, conservando el anonimato gracias al uso de máscaras, antifaces o cualquier parapeto facial que deje la boca al descubierto... Para que se entiendan los diálogos, claro.
Yo no me imagino a mí mismo en el trance del porno casero. Eso sí, si la cosa se pone peor, siempre me quedará recurrir a los catálogos de carne o los anuncios de prostitución en la prensa tipo 'presentador de televisión. Demostrable'. Nunca se sabe... Maldita crisis.
Del blog, Cama Redonda de Josep Tomas.
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