
Este curioso alineamiento del sol entre los rascacielos de Manhattan se produce tan sólo un par de días al año (en torno al 30 de mayo) y es especialmente visible en la zona que va desde la calles 14 a la 57. Tal y como cuenta Carlos Fresneda para elmundo.es, las mejores vistas se obtienen desde la calle 42, el observatorio de Naciones Unidas o el mismísimo Times Square. “Durante quince minutos”, explica Fresneda, “el sol encaja prodigiosamente en los cañones de Manhattan y las ventanas lo envuelven todo en una indescifrable bruma amarilla”
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