
Realizado en vidrio sintético, el acuario provoca en el recién llegado la sensación de estar sumergido en el océano. Un ascensor transparente recorre su interior y permite contemplar la variedad de peces de colores que lo pueblan.

Gracias a esta espectacular estructura, además, el Radisson puede presumir de ser el único hotel del mundo que ofrece “vistas al mar” en sus habitaciones interiores.

Los trabajos para la construcción del acuario comenzaron en enero del 2001 y finalizaron en diciembre de 2003. Para realizar este proyecto, el estudio de arquitectura de Sergei Tchoban empleó técnicas más innovadoras tanto desde el punto de vista estático como estructural. Gracias a ellas ha sido posible realizar una construcción cilíndrica de aspecto ligero, aunque en realidad pesa 150 toneladas, ocupa una superficie de 91 metros cuadrados y 1.400 metros cúbicos de volumen.


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