

Javier Losada, que ha realizado gestiones a lo largo de las últimas semanas para oficializar el hermanamiento, aprovechará su desplazamiento a Nueva York para mantener diversas reuniones con miembros de la comunidad gallega en Norteamérica, así como con empresarios de aquel país. El objetivo de estos encuentros será el de establecer contactos que permitan abrir nuevas vías de colaboración, tanto social como empresarial o institucional, que desembocarían en la realización de proyectos conjuntos entre coruñeses y norteamericanos.
Un largo proceso
Los más de quince mil kilómetros que separan a los dos colosos situados a ambos lados del Atlántico no impidieron que en el año 2002 el Instituto de Estudios Torre de Hércules empezara a trabajar en el proyecto de hermanamiento de ambos monumentos, símbolos de dos conceptos de vida y de dos continentes. El entonces presidente de la institución, José Luis Vázquez Iglesias, inició un dosier sobre los vínculos entre ambos elementos que llegó a manos del superintendente de la estatua de la Libertad, Frank Mills, de manos de Manuel Vázquez, delegado en Estados Unidos del IETH.
En ese dosier, entre otras cuestiones que tratan de emparentar a los dos monumentos, se recordaba el papel desempeñado por el puerto coruñés durante la guerra de la Independencia estadounidense, pues de este lado del Atlántico salían de forma constante barcos cargados con armas y provisiones para los colonos rebeldes. De hecho, el segundo presidente de Estados Unidos, John Adams, y su hijo, John Quincy, que también sería luego presidente, estuvieron de paso en A Coruña durante el año 1779.
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